¿Empresarios ficticios?


Don Cheyo y Don Paco son dos empresarios ficticios, ideales para ilustrarles la próxima historia.  Ambos compiten en el negocio de las gasolineras, un comercio altamente rentable.

Don Cheyo se levanta muy temprano lleno de energía.  Abre su negocio a las cuatro de la mañana. Don Paco nunca se levanta temprano, a encargado a un hombre de confianza la tarea de abrir la gasolinera y a otro el de llevar las cuentas.  Algunos días empiezan a atender a las siete de la mañana a pesar de en la entrada hay un rótulo luminoso que reza: Abierto las 24 horas.

Don Cheyo atiende personalmente a sus clientes, se preocupa de los detalles: limpiar el parabrisas, calibrar el aire de las llantas y chequear el nivel de aceite.  Ese servicio extra lo hace a la velocidad de un rayo y no lo cobra.  Nadie tarda más de cinco minutos para ser atendido y  despachado.  Todos los días de lunes a domingo a las 5 de la tarde, toma todo el cambio/sencillo disponible para tenerlo listo a primera hora del día siguiente, y si no hay suficiente envía alguien al banco para que traiga más.  No es posible que un cliente llegue temprano y no pueda recibir combustible porque no lleva suficiente sencillo.

Don Paco ha seguido el patrón de la mayoría de expendedores.  Ha colocado 5 bombas de auto servicio para los clientes y solo una para el servicio completo.  En esta última los clientes tardan un promedio de diez minutos, demasiado tiempo para que los ajetreados pilotos la utilicen.  Si llega un cliente temprano por la mañana jamás encontrará sencillo o cambio.  El cliente tendrá  entonces cuatro opciones: a) Pedir que le sirvan en combustible la cantidad de su billete, b) Entrar a comprar algún chicle o caramelo a la tienda de “conveniencia”, que Don Paco ha colocado estratégicamente a la par de las bombas, y así tener sencillo para pagar, c) pagar con tarjeta de crédito   y d) tendrá que irse a otra gasolinera.  Don Paco se ha dado que la gran mayoría opta por echar en combustible la totalidad del billete.  La gente no cuenta con suficiente tiempo para bajarse a comprar algo inútil, o ya no llegará a tiempo a su trabajo.

Ambos son empresarios prósperos.  Don Paco ha recibido en tres ocasiones la medalla a mejor comerciante de la ciudad en manos del Alcalde, aparece muy seguido en revistas y suplementos sociales de los periódicos; esta por abrir otra sucursal, aunque en su gasolinera nadie lo ve desde hace ya seis meses.  Don Cheyo, es amigo de sus clientes, ayer que pase temprano por combustible, me recibió con un sincero apretón de manos; yo se lo devolví contento.  Me invitó a una taza de café y a cruzar algunas palabras. Estar en su estación es como estar en casa, no me cambio.

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