Al volante de un Fórmula 1


Me acompañaban mi esposa y mi pequeña hija.  No podía negarme la oportunidad de montarme y conducir un Formula 1.  Si, uno de  esos autos que van pegados al asfalto a velocidades increíbles rugiendo sus motores en las pistas más importantes del mundo.

Al estar frente al bólido lo único que pensaba era en sentarme al volante y eso precisamente fue lo que hice.  A pesar de la estrechez de la cabina la sentí cómoda.  Me aseguré al asiento y encendí el motor.  De repente la adrenalina me lanzó a un nivel de stress increíble, no aquel tipo de stress que te mata cuando te llega un cobro, o una mala noticia; era un stress particularmente cómodo, rayando al límite de la satisfacción; quizás para ser más claros estaba totalmente emocionado, tanto que no escuchaba más que el rugir del motor cuando pisaba una y otra vez el acelerador.  A lo lejos apenas se distinguía la voz de mi mujer, gritando: —Dale, dale.

De repente me encontraba en la pista, quemando las gomas y acelerando a fondo en una recta que parecía no tener fin al primer vistazo, pero en pocos segundos me encontré frente a una curva muy abierta con un peralte hermoso que me permitió continuar a toda velocidad.  Logré sortear una a una todas las rectas y curvas de la pista, no iba sobre una máquina,  iba volando a sobre el  lomo de Pegaso, surcando los cielos como un misil.

Los siguientes tres minutos duraron menos de 30 segundos.  El tiempo y la pista se esfumaron delante de mí, y lo único que veía era allá adelante la meta.  La pase, y  luego me detuve.  Fue maravilloso, no quería bajarme; así que saque otra moneda de la bolsa, luego la inserté para disfrutar tres minutos más de un Arcade increíble.

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4 comentarios en “Al volante de un Fórmula 1

  1. David arredondo dijo:

    Al principio pensé, que dichoso ese hombre….. es tan real y luego la sorpresa…que buena nota, en realida todo es cuestion de imaginacion, lo de mas es pura tecnologia.

    1. David,

      No te imaginás la emoción que me dió subirme a esa máquina. Parecía un niño en Navidad. Bueno día de reyes para que juegue con la fecha. Todos tenemos un niño escondido en nosotros, el problema es cuando somos como niños con un adulto adentro. O viéndolo bien…será eso problema?
      Que bueno que te gusto. Un fuerte abrazo para vos y la familia.
      Enrique

    1. Marvin, comentabamos con amigos de la primaria y de básicos, que deberíamos juntarnos para reunir nuestras neuronas y así traer a luz tantos buenos recuerdos que han quedado en el olvido por culpa de los años. De seguro te montaste a una de estas “máquinas”. Si yo lo hice vos más. Siempre agradecido por tus comentarios. Saludos.

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